La tensión por la crisis de los combustibles se trasladó a las puertas de la estatal YPFB en Santa Cruz. Miembros de la Confederación Departamental de Mototaxistas protagonizaron una drástica medida de presión al encadenarse en el ingreso de las oficinas de la doble vía a La Guardia, exigiendo el pago inmediato de los resarcimientos por los daños mecánicos atribuidos a la «gasolina desestabilizada».
Según los dirigentes, a pesar de los compromisos asumidos por la empresa hace diez días, la atención ha sido insuficiente, dejando a la gran mayoría de sus afiliados sin los fondos prometidos para la reparación de sus herramientas de trabajo.
El sector denuncia que el acuerdo suscrito el pasado 6 de abril se ha estancado de manera alarmante.
De acuerdo con las declaraciones brindadas a El Deber, apenas el 20% de las solicitudes de compensación han sido efectivas, mientras que el 80% de los trámites permanece en un limbo administrativo. Los mototaxistas exigen que se habiliten de forma inmediata las ventanillas permanentes de atención y se agilicen los peritajes de las comisiones técnicas encargadas de verificar los daños en los motores, puntos que formaban parte del pliego de condiciones aceptado inicialmente por la estatal petrolera.
Pese a la radicalidad de la protesta, el sector ha decidido otorgar un margen de espera estratégico debido al contexto político nacional. Los dirigentes informaron que aguardarán el desarrollo de la segunda vuelta electoral de este domingo antes de endurecer sus medidas.
Sin embargo, lanzaron una advertencia clara: si para el próximo lunes no existen avances sustanciales en los desembolsos, iniciarán un paro total del transporte en el departamento cruceño.
La protesta en Santa Cruz surge apenas 24 horas después de que YPFB anunciara la ampliación del plazo de reclamos hasta el 15 de mayo, una medida que parece no haber sido suficiente para calmar los ánimos de los sectores más vulnerables como el mototaxismo.





