Tras su posesión como nuevo ministro de Defensa, Ernesto Justiniano lanzó una advertencia política y se comprometió a ejecutar de forma inmediata las acciones pertinentes para recuperar la normalidad en todo el territorio boliviano. En su discurso de rigor, Justiniano fijó la doctrina que regirá su gestión frente a las movilizaciones al sentenciar que “fuerza con legalidad no es abuso”.
“Bolivia se sirve con coordinación, firmeza, equilibrio y apego a la Constitución, desde esta convicción, llego a esta nueva función, para respaldar institucionalmente a nuestras Fuerzas Armadas y contribuir a que el país recupere paz, orden y convivencia democrática”, afirmó la nueva autoridad, delineando un plan de contención institucional enfocado en preservar el Estado de derecho.
El ministro de origen cruceño aseguró ante el gabinete de ministros que su administración no actuará bajo impulsos o revanchismos políticos, sino aplicando principios de prudencia, firmeza y alta responsabilidad social.
Además, afirmó que este despliegue responde de forma directa al clamor de hogares cansados, productores imposibilitados de mover alimentos, trabajadores impedidos de llegar a sus fuentes laborales, transportistas varados en las rutas, ciudades desabastecidas y pacientes críticos que demandan atención médica urgente.
De igual forma, remarcó que el país no tolera mayores cuotas de beligerancia callejera, sino que necesita urgentemente de certidumbre alimentaria, resguardo civil y una presencia efectiva del aparato estatal en las carreteras fundamentales.
“Firmeza con legalidad, no es abuso; diálogo con responsabilidad, no es debilidad. El rumbo es claro: cuidar a la gente, respaldar a nuestras instituciones y ayudar a recuperar la estabilidad que el país necesita”, manifestó justiniano.
Tras el juramento y la imposición de la banda ministerial, la autoridad se trasladó de inmediato al Alto Mando para evaluar los planes de contingencia territorial.





