La expresidente de Bolivia, Jeanine Áñez Chávez manifestó el martes su rotundo rechazo a las acciones vandálicas de las facciones radicales. A través de un contundente pronunciamiento, Áñez cuestionó con dureza a los sectores que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, afirmando que la democracia jamás se construirá mediante el terror económico o la destrucción de las instituciones.
Asimismo, la exmandataria tildó de «crueldad» los saqueos a comercios y las humillaciones sufridas por ciudadanos indefensos, exigiendo al Ministerio Público la máxima sanción penal para los responsables.
Áñez fue categórica al desmitificar la supuesta legitimidad social de las movilizaciones impulsadas por la COB, los ‘ponchos rojos’ y el ala evista, señalando que estos grupos violentos no representan al conjunto del pueblo boliviano.
La exjefa de Estado expresó su profunda indignación por el impacto que los disturbios han tenido sobre las familias trabajadoras y los pequeños comerciantes, cuyos negocios fueron atacados pese a haber sido construidos con años de esfuerzo.
Por último, dando un giro al debate político tradicional, la expresidente argumentó que, por encima de cualquier discrepancia ideológica o crítica hacia la actual gestión, un Presidente elegido en las urnas por el voto soberano merece el respeto irrestricto a su periodo constitucional. En ese sentido, exhortó a sustituir el odio callejero y el vandalismo por propuestas técnicas y debates responsables, advirtiendo que las diferencias políticas no pueden convertir a Bolivia en una sociedad carente de compasión.
«Los saqueadores merecen ser castigados», sentenció, alineándose con el clamor de orden público que exige la ciudadanía urbana.





