El vicepresidente Edmand Lara manifestó su respaldo abierto a las movilizaciones de la Central Obrera Boliviana (COB). En una declaración pública efectuada junto a diputados y senadores del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Lara calificó la actual coyuntura como un momento «profundamente preocupante y peligroso para la democracia».
Además, exigió de manera formal la suspensión inmediata de las órdenes de aprehensión emitidas por la Fiscalía y acusó directamente al presidente Rodrigo Paz y a su gabinete de sustituir el debate democrático por una política de infundir miedo desde las estructuras del poder.
Lara centró su argumentación en la legitimidad original del pliego petitorio obrero, manifestando que los secretarios ejecutivos de la COB salieron a las calles a exigir respuestas estructurales ante el encarecimiento de la vida y un incremento salarial justo.
“No están pidiendo privilegios; están reclamando respuestas frente a la difícil situación que vive el país”, sentenció el Vicepresidente.
Para la autoridad, catalogar penalmente como delito la demanda de mejoras laborales y la exigencia de diálogo constituye un peligroso precedente de amedrentamiento que el pueblo boliviano no puede normalizar.





