El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, aseguró que las filas de vehículos en las estaciones de servicio del país han «disminuido de manera considerable».
Asimismo, la autoridad gubernamental ratificó que, a través de las operaciones de importación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), tanto el abastecimiento regular como los estándares de calidad de la gasolina y el diésel están plenamente garantizados para el mercado interno. Y aseveró que el flujo de cisternas con diésel se ha incrementado hacia las plantas de almacenaje, lo que permitirá disolver de forma progresiva el rezago en la distribución que afecta a los sectores productivos y del autotransporte.
El pronunciamiento del titular de Hidrocarburos busca inyectar tranquilidad en un mercado presionado por el desabastecimiento y las advertencias de movilizaciones.
Blanco explicó que los problemas recientes en la fluidez del despacho no responden a una falta de stock físico, sino al periodo de adaptación técnica que exige la implementación de rigurosos sistemas de control de calidad. Estas fiscalizaciones especiales, que se aplican desde los puntos de origen internacional hasta las estaciones de servicio de comercialización final, buscan certificar que el carburante importado cumpla con los estándares óptimos antes de ser inyectado a los tanques de los usuarios.
La postura ministerial coincide con los criterios técnicos expuestos a mediados de la semana pasada por el vicepresidente Nacional de Operaciones de YPFB, Víctor Hugo Blacud, quien detalló que el personal operativo trabaja intensamente para acelerar los tiempos de laboratorio y despacho en las plantas de distribución.
“Vamos a poder solucionar absolutamente todos los problemas, pero va a ser de una manera progresiva y los resultados se van a ir viendo día a día”, había dicho Blacud, remarcando que el rediseño de la cadena de custodia es clave para evitar la adulteración y el desvío ilícito del producto.





