La Policía Boliviana anunció el inicio de una investigación de oficio para esclarecer las graves denuncias sobre ciudadanos bolivianos que habrían sido captados mediante engaños para combatir en la guerra entre Rusia y Ucrania. El subcomandante general de la institución, general Juan Peña, informó que las pesquisas buscan determinar la existencia de redes delictivas transnacionales de trata de personas operando en el territorio nacional.
La alerta cobró fuerza tras los desgarradores testimonios de familias que aseguran que sus parientes, atraídos originalmente por falsas ofertas de empleo con atractivos salarios en el extranjero, terminaron en el frente de batalla, reportándose incluso presuntos decesos en combate de los cuales no han recibido confirmación oficial ni asistencia consular para la repatriación de los restos.
La movilización policial se activa luego de que el drama de las familias damnificadas cobrara notoriedad pública a través de la difusión de testimonios en plataformas digitales.
Las víctimas indirectas relataron que los jóvenes reclutados viajaron a Rusia bajo el engaño de contratos laborales estables, pero una vez en el destino fueron coaccionados o inducidos a enrolarse en las fuerzas de asalto del Ejército ruso. Paralelamente, comenzó a circular un registro audiovisual en el que dos ciudadanos de nacionalidad boliviana, con evidentes secuelas físicas, confirman haber servido en las trincheras y haber resultado heridos en combate antes de manifestar su desesperado deseo de retornar al país.
«Es nuestra responsabilidad como Policía Boliviana iniciar las investigaciones de oficio a fin de establecer la verdadera historia de este hecho y establecer si evidentemente existen bolivianos que habrían sido captados para este tipo de actos», manifestó el general Peña.
Además, la autoridad de la fuerza del orden puntualizó que el flujo investigativo se coordinará estrechamente con la Cancillería del Estado y las oficinas de Migración para identificar los flujos de salida del país de los ciudadanos afectados, así como la identidad de los intermediarios que promovieron las supuestas convocatorias laborales.
El modus operandi denunciado en Bolivia coincide de manera precisa con esquemas de reclutamiento forzoso detectados en otros países de la región andina. En Perú, las investigaciones fiscales determinaron que al menos 635 ciudadanos de ese país viajaron a territorio ruso bajo la promesa de empleos técnicos o de seguridad privada, siendo posteriormente derivados a zonas de conflicto en Ucrania. En mayo de este año, un contingente de 15 ciudadanos peruanos logró escapar de los campos de entrenamiento y solicitó refugio en la Embajada de su país en Moscú, permitiendo su repatriación y abriendo una causa penal de alcance internacional por el delito de trata de personas con fines de servidumbre militar.





