Tras una maratónica sesión interpelatoria que se extendió por más de seis horas, la Asamblea Legislativa otorgó este martes su voto de confianza al ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco.
El pleno rechazó la moción de censura promovida por la bancada de Alianza Popular, permitiendo que la autoridad conserve el cargo. El presidente nato de la ALP y vicepresidente del Estado, Edmand Lara, confirmó que solo 35 asambleístas votaron por la sanción, mientras que 76 respaldaron la Orden del Día Puro y Simple y 50 optaron por la abstención, cerrando así la tercera interpelación a un miembro del Gabinete en una semana.
Durante su comparecencia ante los 151 legisladores presentes entre diputados y senadores, Blanco asumió una postura de rendición de cuentas amparada en la legalidad y la transparencia de su gestión.
La autoridad pidió disculpas públicas a la ciudadanía por la persistencia de las filas en las estaciones de servicio de todo el país y atribuyó la agudización del desabastecimiento a deficiencias estructurales acumuladas durante los últimos 20 años. Asimismo, denunció la presencia de una «mafia enquistada» en las estructuras internas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), comprometiéndose a impulsar sanciones penales contra los responsables de los boicots en la cadena de distribución.
Además, en su informe técnico, el titular de la cartera energética rechazó categóricamente los rumores sobre una supuesta privatización de la estatal petrolera y absolvió los cuestionamientos sobre los contratos con la comercializadora Trafigura y los costos de importación de crudo.
Aunque las posiciones en el hemiciclo se mantuvieron polarizadas entre acusaciones de negligencia e imprecisiones sobre la calidad de la gasolina, la falta de consenso en la oposición y la elevada cifra de abstenciones impidieron alcanzar los dos tercios requeridos para la censura.





