El Ministerio Público emitió dos mandamientos de aprehensión en contra de los ciudadanos bolivianos Amador Méndez Arancibia y Vladimir Nogales Landívar, plenamente identificados como los presuntos reclutadores que captaban a jóvenes mediante falsas promesas laborales para enviarlos a la guerra entre Rusia y Ucrania.
En el marco de los intensos operativos ejecutados por la Policía Boliviana en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, las fuerzas del orden procedieron además a la aprehensión de tres personas del entorno familiar de Méndez. Los tres investigados se encuentran en dependencias policiales a la espera de su audiencia de medidas cautelares, imputados por la presunta comisión del delito de trata y tráfico de personas con fines de reclutamiento militarizado.
Los mandamientos judiciales se libraron con celeridad luego de recolectar los primeros testimonios y de intervenir un inmueble en la capital cruceña la jornada de este jueves. Los tres ciudadanos que permanecen bajo custodia del Estado fueron identificados como Luis Alberto V.H., Ronald C.A. y Elvio M.A. Arancibia, estos dos últimos hermanos directos del sospechoso prófugo Amador Méndez.
La Fiscalía tipificó inicialmente la causa bajo el delito de trata y tráfico de personas con fines de reclutamiento y actividades delictivas o sectarias, buscando desarticular los nexos locales de captación.
Por su parte, el abogado defensor de los tres arrestados, Ronny Égüez, rechazó de forma contundente la resolución fiscal e indicó que sus patrocinados no tienen ningún tipo de relación, participación o vinculación con las operaciones de reclutamiento forzoso hacia Rusia. Égüez argumentó que el Ministerio Público está criminalizando el vínculo consanguíneo, explicando que los hermanos de Méndez únicamente le brindaron cobijo humanitario en su vivienda particular durante una semana y que desconocían por completo sus actividades ilícitas. «Simplemente pernoctó ahí; él continuaba haciendo sus funciones regulares porque supuestamente era empleado de la Gobernación, que es lo que les daba a conocer», afirmó el jurista.
El caso de los mercenarios bolivianos reclutados cobró relevancia públicaesta semana a raíz de la dramática denuncia de una familia que reportó la presunta muerte de dos de sus seres queridos en las trincheras ucranianas. Los jóvenes damnificados habían salido del país seducidos por promesas de empleos técnicos estables en la Federación de Rusia y la oferta de remuneraciones económicas elevadas; sin embargo, una vez arribaron a territorio euroasiático, fueron coaccionados y despojados de sus documentos para ser integrados forzosamente a los frentes de asalto del Ejército ruso.
Los familiares de los detenidos en Santa Cruz afirmaron ante los investigadores que perdieron contacto absoluto con el principal sospechoso, Amador Méndez, desde hace más de un mes y medio.





