El Gobierno boliviano confirmó ayer que contará con el apoyo de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) y de unidades policiales de la Unión Europea para fortalecer la lucha contra el crimen organizado y los delitos transnacionales.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, explicó que la nueva estrategia de seguridad del Estado se basará en la cooperación técnica con organismos internacionales y en el intercambio de información con países vecinos.
“El delito no tiene nacionalidad. Vivimos una globalización del crimen, por eso necesitamos colaboración sin estigmatizar a ninguna agencia”, afirmó Oviedo durante un acto en La Paz.
El anuncio se enmarca en la política de apertura impulsada por el presidente Rodrigo Paz Pereira, quien días atrás aseguró que Bolivia trabajará “con todas las instancias internacionales” en temas de seguridad y control fronterizo.
Como parte de esta nueva etapa, Ernesto Justiniano fue posesionado como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, cartera responsable de coordinar las acciones antidroga. Justiniano confirmó que se reanudarán los contactos con la DEA y con otros países “para compartir información, capacitar personal y fortalecer la respuesta frente al narcotráfico”.
El retorno de la cooperación con la agencia estadounidense ocurre después de 16 años, cuando fue expulsada del país en 2008. Según Oviedo, el objetivo ahora es reconstruir la confianza internacional y recuperar capacidades técnicas perdidas en años de aislamiento.
“La lucha contra el narcotráfico será realista, profesional y sin ideologías. Vamos a respetar la institucionalidad y la meritocracia”, subrayó el ministro.
La decisión se produce en un contexto de aumento de casos de tráfico de drogas, sicariato y trata de personas en distintas regiones del país. El Ministerio de Gobierno prevé presentar en los próximos días un plan nacional de seguridad y control fronterizo, con apoyo de organismos internacionales y fuerzas policiales regionales.
(12-11-2025)





