La selección de Italia confirmó su desaparición del mapa mundialista por tercera edición consecutiva al ser eliminada por Bosnia y Herzegovina en la final del repechaje europeo. Tras un dramático empate 1-1 en los 120 minutos, marcado por la temprana expulsión de Alessandro Bastoni, la definición por penales favoreció totalmente al conjunto bosnio, que mostró una efectividad del 100% frente a una Italia errática que no asiste a la máxima cita desde Brasil 2014.
El encuentro comenzó con una luz de esperanza para la Azzurra cuando, a los 15 minutos, Moise Kean aprovechó un error en la salida del portero Vasilj para marcar el 1-0 tras asistencia de Barella.
Sin embargo, el esquema de Gattuso se desmoronó a los 41 minutos, cuando el árbitro Clément Turpin mostró tarjeta roja directa a Bastoni por una falta como último hombre.

Con diez jugadores, Italia se atrincheró en su campo, resistiendo los embates liderados por el eterno Edin Džeko, hasta que a los 79 minutos, Haris Tabakovic aprovechó un rebote en el área pequeña para sellar el 1-1 definitivo.
En la prórroga, el cansancio hizo mella en ambos bandos, llevando la definición a la tanda de penales. Allí, la jerarquía histórica de Italia se esfumó: mientras los bosnios anotaron sus cuatro disparos, los juveniles Francesco Pio Esposito y Bryan Cristante fallaron sus ejecuciones, dejando el marcador final en un humillante 4-1. Con este resultado, Bosnia y Herzegovina se integra al Grupo B del Mundial junto a Canadá, Qatar y Suiza, mientras que Italia se hunde en la crisis más profunda de su centenaria historia deportiva.






