En la política boliviana, las palabras suelen viajar más rápido que los recursos públicos, y la viceministra de Autonomías, Andrea Barrientos, lo ha comprobado de la manera más dura. Tras una controvertida declaración en la que cuestionó la interpretación del modelo de redistribución de recursos «50/50«, la autoridad se vio obligada hoy a pedir disculpas públicas, intentando sofocar una rebelión de críticas que unió a todo el arco político de Santa Cruz.
El conflicto estalló cuando Barrientos sugirió que el 50/50 no era simplemente «entregar la plata», sino un ejercicio de «corresponsabilidad» tutelada, lo que para muchos sonó al viejo centralismo que el actual Gobierno prometió enterrar.
La reacción desde el oriente fue inmediata y coordinada. Líderes de distintas facciones cerraron filas ante lo que consideraron un retroceso en el pacto fiscal: Luis Fernando Camacho, gobernador cruceño, comparó el tono de Barrientos con «lo peor de la burocracia centralista» y recordó que el 50/50 fue una promesa de campaña de Rodrigo Paz que no admite «reinterpretaciones voluntaristas»; Branko Marinkovic,candidato a la gobernación fue más allá y propuso directamente cerrar el Viceministerio de Autonomías, pues considera que no se puede ejercer autonomía desde una oficina en La Paz; y Juan Pablo Velasco cuestionó el entorno del Presidente, sugiriendo que Paz «no está bien rodeado» por técnicos que comprendan el espíritu federal que demanda el país.
«Cometí un error de comunicación que ha molestado lo más profundo del espíritu autonómico», admitió Barrientos este jueves, visiblemente debilitada por la presión. En su descargo, intentó recalibrar el discurso hacia una visión «horizontal» del poder, asegurando que su compromiso con el avance hacia el federalismo es real.
Para el gobierno de Rodrigo Paz, este incidente es más que un error de oratoria; es una fisura en su narrativa fundacional. El «50/50» (50% de los recursos para el Estado Central y 50% para las regiones) es el pilar de su oferta de modernización. Si sus propios funcionarios lo presentan como una concesión condicionada desde La Paz, el Gobierno pierde el apoyo de su base más fuerte: las regiones productoras.
Barrientos, en tanto, ha logrado salvar su puesto por ahora con una disculpa «de corazón», pero el episodio deja una lección clara para el gabinete de Paz.





