El vicepresidente del Estado, Edmand Lara, denunció que el comandante general de la Policía, Mirko Sokol, «ordenó el repliegue» de 16 efectivos destinados a la seguridad de su persona y de las instalaciones de la Vicepresidencia. Lara afirmó que esta medida incumple un convenio previo que establecía una guardia de 36 uniformados y calificó el hecho como una «represalia» directa por sus constantes denuncias de corrupción institucional.
En un tono desafiante, la autoridad no descartó acudir a las Fuerzas Armadas para garantizar su resguardo, señalando que Sokol actúa bajo intereses políticos y personales.
«Parece que quieren callarnos, que quieren intimidarnos», sostuvo Lara, quien recordó que su salida de la institución policial (fue dado de baja anteriormente) se debió precisamente a su rol como denunciante de irregularidades en los altos mandos.
El Vicepresidente criticó el trato recibido por parte de Sokol, asegurando que el jefe policial ha olvidado la jerarquía constitucional de su cargo al tratarlo, según sus palabras, como a un «mostrenco».
Por su parte, el general Mirko Sokol ha mantenido una postura hostil hacia Lara, tildándolo recientemente de “mitómano y resentido”. El Comandante sostiene que las acusaciones de Lara carecen de fundamento y responden a intereses particulares afectados por la actual gestión policial.
El repliegue de los efectivos deja a la Vicepresidencia con menos de la mitad de la dotación acordada, lo que para Lara representa un acto de vulnerabilidad provocada desde la misma institución que debería velar por el orden interno.





