La ciudad de Oruro despertó este lunes bajo un riguroso cerco promovido por el transporte sindicalizado, que dio inicio a un paro indefinido con bloqueo de vías. La medida de presión surge como respuesta a la presunta mala calidad de la gasolina distribuida en la región, la cual, según los dirigentes, ha provocado daños severos en los sistemas de inyección y motores de centenares de vehículos.
Ante la contundencia de la movilización, que ya afecta la conectividad con el resto del país, el Gobierno Nacional ha convocado a la dirigencia a una mesa de diálogo prevista para la tarde de hoy en las oficinas de YPFB-Oruro.
El dirigente de la Federación San Cristóbal, Lucio Méndez, denunció que la desatención de las autoridades nacionales hacia Oruro ha llegado a un límite insostenible.
“Basta, no podemos perjudicarnos más; si antes esperábamos días por la escasez, ahora por la mala calidad del combustible debemos esperar semanas por repuestos que no se consiguen”, afirmó el representante sindical.
La protesta exige no solo la normalización de un carburante con el octanaje adecuado, sino también un plan de resarcimiento económico para los transportistas cuyos vehículos quedaron fuera de servicio tras cargar la cuestionada gasolina.
El impacto de la movilización se sintió de inmediato en la red vial fundamental. En la Terminal de Buses de La Paz, las salidas hacia el sur y oriente del país fueron suspendidas preventivamente para evitar que las unidades queden varadas en los 38 puntos de bloqueo reportados en el departamento orureño. Mientras tanto, el Ministerio de Hidrocarburos envió una nota oficial para instalar una negociación a las 14.00 horas, condicionando el levantamiento de las medidas a soluciones técnicas inmediatas que garanticen la calidad del producto despachado desde las plantas de almacenaje.





