En un pronunciamiento conjunto las embajadas de Israel y Alemania en Perú expresaron este su más rotundo rechazo a las recientes declaraciones del presidente peruano José Balcázar.
El mandatario afirmó que los ciudadanos judíos controlaban el comercio y el sistema bancario alemán, empujando supuestamente a Alemania a iniciar la Segunda Guerra Mundial. Ambas representaciones calificaron estas aseveraciones como absurdas y ofensivas, denunciando que distorsionan la historia universal y vulneran la memoria de las víctimas del régimen nazi.
Asimismo, la Asociación Judía del Perú acusó a Balcázar de difundir teorías antisemitas que ya han sido ampliamente desacreditadas por la historiografía oficial.
El comunicado conjunto de las embajadas subraya que fueron Adolf Hitler y el partido nazi quienes iniciaron la conflagración mundial con la invasión de Polonia en 1939, motivados por una ideología racista.
«El Holocausto no puede ser trivializado bajo ninguna circunstancia», señala el documento, enfatizando que la narrativa de Balcázar no solo es falsa, sino que discrimina y revictimiza a los 6 millones de judíos asesinados en campos de concentración. Para la diplomacia alemana e israelí, culpar a las víctimas del accionar de sus verdugos es un acto de irresponsabilidad histórica que no debe tener espacio en el debate público moderno.
En paralelo a la controversia internacional, la Presidencia de la República del Perú emitió una aclaración respecto a otro tema que involucra al mandatario: su remuneración. Ante las críticas por un presunto incremento salarial en medio de la crisis, el Ejecutivo afirmó que el monto percibido por Balcázar no constituye un aumento, sino que «se ajusta estrictamente a la ley» vigente.
No obstante, este descargo administrativo se ha visto opacado por la gravedad de las acusaciones de antisemitismo que han puesto la gestión de Balcázar bajo la lupa de la comunidad internacional.





