El excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, abandonó este viernes las instalaciones del penal de San Pedro, en la ciudad de La Paz, para comenzar a cumplir la medida sustitutiva de detención domiciliaria.
En medio de un fuerte hermetismo y resguardado por una estricta escolta policial, el principal implicado en la crisis militar de junio de 2024 abordó un vehículo oficial que lo trasladó directamente hacia el inmueble asignado para su arraigo. Al momento de cruzar las puertas del reclusorio paceño, el uniformado rompió el silencio ante los medios de comunicación y aseveró: “Por fin se hace justicia; me voy impresionado de esta cárcel tras dos años injustamente encerrado”.
La salida del exjefe militar tomó por sorpresa a la opinión pública, dado que diversas versiones extraoficiales dadas a conocer por el entorno judicial sugerían que la tramitación del mandamiento de libertad provisional se dilataría formalmente hasta la jornada del sábado.
Sin embargo, los requerimientos administrativos y de verificación de domicilio fueron subsanados con celeridad este viernes, permitiendo la ejecución del dictamen de cesación a la detención preventiva que el tribunal del caso le otorgó el pasado lunes tras valorar los riesgos procesales actuales.
Zúñiga, quien enfrenta cargos penales de gravedad por terrorismo y alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado, deberá cumplir a partir de la fecha un estricto régimen de control que incluye el arraigo fronterizo obligatorio, la prohibición de comunicarse con los coimputados y la presentación periódica y obligatoria de firmas ante las dependencias asignadas del Ministerio Público.
El proceso judicial principal, que involucra a otros 20 uniformados de la guarnición militar, continuará desarrollándose con normalidad en las audiencias ordinarias programadas.





