El gobierno de Chile ejecutó la expulsión de 12 ciudadanos bolivianos. La medida forma parte del primer vuelo oficial del plan “Escudo Fronterizo”, una política de mano dura impulsada por el presidente José Antonio Kast. El operativo, que partió desde Santiago con escalas en Iquique, trasladó a un total de 40 extranjeros vinculados a delitos como narcotráfico, robo y porte de armas.
Con el arribo de la aeronave a territorio nacional previsto para las próximas horas, Bolivia se enfrenta al reto de recepcionar a sus connacionales en un contexto de endurecimiento diplomático y control militarizado en las fronteras.
El operativo aéreo es el inicio de la estrategia chilena que busca acelerar la salida de extranjeros en situación irregular o con causas judiciales pendientes. Según el reporte oficial de La Moneda, los 12 bolivianos expulsados compartieron el vuelo con 19 colombianos y nueve ecuatorianos. El presidente Kast justificó la medida argumentando que recibió un país con más de 300.000 migrantes irregulares, vinculando a una parte de este grupo con el aumento de la violencia y el crimen organizado en Chile.
“Estamos recuperando la soberanía de nuestras fronteras”, afirmó el mandatario al presentar el despliegue que ahora incluye tecnología de vigilancia y el uso de las Fuerzas Armadas en el control territorial.
El plan “Escudo Fronterizo” no se limita a las expulsiones; contempla además medidas físicas drásticas como la construcción de zanjas y muros en puntos críticos de la frontera con Bolivia. Históricamente, la migración boliviana hacia Chile ha sido una fuerza laboral clave en la agricultura y la construcción del norte chileno, pero estos nuevos operativos han generado un clima de incertidumbre y temor en las comunidades residentes.
Las autoridades diplomáticas bolivianas ya han sido notificadas del operativo, y se espera que el Ministerio de Relaciones Exteriores realice un seguimiento de las condiciones de retorno para garantizar el debido proceso de los ciudadanos deportados.





