El Comité pro Santa Cruz determinó convocar a la Asamblea de la Cruceñidad para el próximo lunes 18 a las 9.00. Tras una reunión de directorio ampliado, el líder cívico Stello Cochamanidis afirmó que Bolivia se encuentra en un «punto de quiebre» debido al ataque sistemático contra la libertad y el orden constitucional.
La máxima instancia de decisión regional definirá medidas de presión orientadas a frenar lo que califican como un intento de golpe de Estado liderado por sectores radicales y «organizaciones criminales» vinculadas al narcotráfico, ratificando que Santa Cruz defenderá el voto soberano que hace seis meses eligió al gobierno de Rodrigo Paz.
Durante la lectura del pronunciamiento, Cochamanidis fue categórico al señalar que los intereses que buscan derrocar al mandatario constitucional responden a «mafias del narcotráfico y terroristas» que pretenden restaurar el régimen de izquierda radical que gobernó el país por dos décadas.
“Esa decisión del soberano se respeta”, sentenció el dirigente, recordando que la población acudió a las urnas para sepultar un modelo que pretendió instaurar un «narco-estado». Para el movimiento cívico, permitir la renuncia forzada de Paz bajo la presión de bloqueos y cercos sería ser cómplice del caos que se intenta sembrar en todo el territorio nacional.
La Asamblea de la Cruceñidad del lunes coincidirá estratégicamente con la llegada prevista de la marcha evista a la sede de Gobierno, marcando un contrapeso político desde el oriente boliviano. Cochamanidis exigió al Ejecutivo que ejecute todas las acciones necesarias para restablecer el orden y hacer respetar el Estado de derecho, asegurando que Santa Cruz «no será muda» ante la asfixia logística y política que atraviesa el país.
Las resoluciones del lunes podrían incluir paros cívicos o movilizaciones departamentales, endureciendo la postura de la región frente a la dirigencia de la COB y el ala radical del Trópico de Cochabamba.





