El cocalero Elmer Lizarazu se declaró este martes en la clandestinidad. El exdirigente tomó la determinación de abandonar su domicilio habitual tras «la ola de hostigamiento» y el veto sindical impuesto por la cúpula evista, luego de que se filtrara un video donde cuestionaba la sostenibilidad de la vigilia de protección a Evo Morales.
Lizarazu, quien sugirió que el exjefe de Estado debería considerar el asilo en otro país para evitar el desgaste de sus bases, denunció que «no existe confianza» y que teme por su integridad física ante las determinaciones de la clase dirigencial.
“Cualquier cosa puede pasar. Tuve que salir de mis recintos domiciliarios a otra parte para poder tener seguridad”, afirmó Lizarazu en contacto con la red ERBOL.
El conflicto estalló cuando el cocalero expuso en una reunión el cansancio y el perjuicio económico que sufren los afiliados apostados en los puntos de resguardo. La respuesta de la dirigencia fue inmediata: lo tildaron de «resentido» y lo acusaron de intentar sembrar coca en parques nacionales en 2014, acusación que el afectado negó enfáticamente, aclarando que sus fricciones pasadas fueron estrictamente por la selección de candidaturas.
A pesar de su situación de vulnerabilidad, Lizarazu descartó solicitar protección al Gobierno de Rodrigo Paz, asegurando que enfrentará la situación con «coherencia» y desde su posición como voz contestataria.
El exdirigente enfatizó que su único «pecado» fue velar por el bienestar de sus compañeros de base, quienes, según su visión, están siendo sacrificados en una estrategia de protección personal que ya no resulta sostenible. Mientras tanto, la dirigencia del Chapare mantiene el veto sobre Lizarazu, profundizando el clima de intolerancia hacia las voces disonantes en el bastión político del MAS.





