La escasez de diésel en Bolivia, que ya se prolonga por varias semanas, comienza a sentirse con fuerza en los mercados. La falta del carburante encareció los costos de transporte y derivó en un alza en los precios de alimentos básicos, como la carne de pollo, que en La Paz llegó a comercializarse hasta en 25 bolivianos por kilo.
La situación responde a factores estructurales. Por un lado, la caída de la producción de gas y combustibles en el país, que obliga a mayores importaciones, y por otro, la escasez de divisas, que limita la capacidad del Estado para garantizar el abastecimiento. A ello se suma el peso fiscal de los subsidios al diésel, que resultan cada vez más difíciles de sostener.
El desabastecimiento se traduce en largas filas de camiones en surtidores, especialmente en Santa Cruz, donde flotas enteras deben esperar días para cargar combustible. En el mercado negro, el diésel se comercializa a precios elevados, lo que incrementa los fletes y encarece el traslado de productos desde los centros de producción hacia las ciudades.
El pollo es uno de los alimentos más golpeados por esta coyuntura. A comienzos de agosto, el kilo se vendía en La Paz entre 20 y 21 bolivianos, pero actualmente oscila entre 24 y 25. Los comerciantes aseguran que los proveedores ya entregan la carne a precios más altos debido al incremento en los costos de transporte y de insumos.
Un pollo entero pequeño puede llegar a costar alrededor de 40 bolivianos, mientras que uno grande alcanza los 70, valores que superan con creces los de años anteriores. El incremento, aunque gradual, está deteriorando el poder adquisitivo de las familias en medio de una inflación que ya afecta a varios productos de la canasta básica.
La FAO y analistas económicos advierten que la escasez de diésel no solo afecta la distribución de carne y verduras, sino también el uso de maquinaria agrícola, lo que pone en riesgo la cosecha de granos e insumos para la producción avícola. Esto podría derivar en nuevas alzas de precios en los próximos meses, si no se logra estabilizar el suministro.
El Gobierno anunció medidas para reforzar la importación de combustibles y contener la crisis, pero los efectos en la cadena productiva ya son visibles y repercuten directamente en la seguridad alimentaria del país.
(02-09-2025)





