El Ejército Boliviano descartó oficialmente que la muerte de dos sargentos durante un operativo de resguardo minero en el cerro Posokoni, en Huanuni, se hubiera debido a una emboscada perpetrada por ladrones de mineral.
El comandante de la Segunda División, William Revuelta, precisó que el deceso de los uniformados y de dos trabajadores de la Empresa Minera Huanuni (EMH) responde a un fatal accidente provocado por el desprendimiento intempestivo del terreno por el que caminaban durante la fase de repliegue. El hecho, que además dejó a un subteniente herido, se produjo tras repeler con éxito la incursión ilegal de un grupo de entre 50 y 80 «jukus» que intentaba aprovechar la jornada festiva para sustraer estaño.
El informe del Ministerio de Defensa detalla que la intervención de las fuerzas armadas se desarrolló en el marco del convenio de resguardo de áreas estratégicas suscrito con la estatal minera. Tras impedir la incursión de los delincuentes, las patrullas iniciaron el ascenso a pie hacia la parte superior del cerro para abordar los vehículos de transporte.
Fue en ese desplazamiento externo, en las inmediaciones de la bocamina Tunari, donde la ladera cedió bajo el peso de los transeúntes, provocando la caída de los dos militares y dos mineros hacia el abismo. El jefe militar enfatizó que el suceso no acaeció en galerías subterráneas, sino en un sendero de superficie habilitado para el tránsito peatonal.
Ante el desenlace, la Segunda División coordinó la intervención inmediata del Ministerio Público, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para realizar el levantamiento de los restos y certificar las causas técnicas del deceso.
De forma paralela, el mando militar dispuso la apertura de un sumario informativo interno para evaluar los protocolos de marcha. En tanto, el oficial subteniente que sobrevivió al deslizamiento se encuentra fuera de peligro tras ser evacuado a un centro médico privado en la ciudad de Oruro.





