El presidente de la Confederación Nacional del Transporte Pesado, Domingo Ramos, descartó este jueves la conversión de los camiones de gran tonelaje a Gas Natural Vehicular (GNV) como alternativa al alza del diésel (BS 17,95), puesto que dicho combustible merma la potencia requerida para recorrer la topografía nacional.
Al mismo tiempo, Ramos rechazó la convocatoria al repliegue de 24 horas anunciada por la Confederación Sindical de Choferes para el lunes 28 de septiembre, acusando a su líder, Lucio Gómez, de politizar el conflicto. En su lugar, el sector planteó al Gobierno una agenda de auxilio financiero basada en créditos blandos, la habilitación de tarjetas de débito en el exterior para comprar combustible fronterizo y la nivelación de la tarifa de fletes.
Ramos explicó que el programa de reconversión gratuita promovido por el Ministerio de Hidrocarburos no resulta operativamente aplicable a las rutas internacionales y de alta montaña que cubre el transporte pesado.
«Para el transporte pesado no es una opción (…). Geográficamente el país es muy accidentado; el gas quita potencia», afirmó el dirigente. En esa línea, anunció el envío de una carta al ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, para exigir la actualización de las tarifas de fletes paralizadas desde la década de 1990, además de la eliminación de intermediarios, como las agencias forwarders, que merman los ingresos directos de los choferes de carga.
Además, el representante del transporte pesado tildó de demagógica la medida de presión sindical impulsada por el dirigente Lucio Gómez, recordando su pasado como exfucionario y parlamentario del Movimiento Al Socialismo (MAS). De igual forma remarcó la diferencia operativa entre ambos grupos, enfatizando que mientras el transporte urbano utiliza mayoritariamente gasolina y GNV , el transporte pesado absorbe de forma directa la eliminación del subsidio al diésel sin contar con mecanismos directos de compensación.





