El gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, advirtió que no asistirán a las reuniones del Consejo Nacional de Autonomías mientras Andrea Barrientos continúe como viceministra del área. El detonante fueron las declaraciones de Barrientos, quien puso en duda los plazos de implementación del modelo económico «50/50», sugiriendo que el proceso podría tardar desde «tres días hasta diez años».
Para Camacho, estas afirmaciones son una «burla» y una «ofensa» que contradicen los compromisos asumidos personalmente por el presidente Rodrigo Paz durante su reciente visita a la región.
“Ayer el Presidente vino a nuestro departamento para anunciar que el 50/50 empieza desde Santa Cruz. Hoy, la viceministra Andrea Barrientos, con total irresponsabilidad, asegura que puede darse en 10 años”, reclamó Camacho a través de sus canales oficiales.
El líder cruceño calificó a Barrientos de «centralista» y carente de idoneidad para liderar el proceso de descentralización. Según la Gobernación, la incertidumbre en los plazos dinamita la confianza necesaria para avanzar en la distribución de recursos que Santa Cruz exige para la gestión 2026.
Por su parte, la viceministra Barrientos intentó matizar sus dichos asegurando que, si bien el objetivo es que el proceso sea «corto y efectivo», no se pueden dar fechas apresuradas para una «construcción colectiva».
“Lo peor que uno puede hacer es dar plazos acelerados. Esto puede durar dos días o diez años”, reiteró, pese a confirmar que existe una sola línea de trabajo con el primer mandatario.
Para la autoridad, el foco debe estar en que el beneficio llegue al «ciudadano de a pie» en salud y educación, más allá de las presiones políticas por los tiempos de ejecución.
El modelo «50/50» es el pilar de la agenda económica de Santa Cruz, que busca que el 50% de los recursos públicos sea administrado por las regiones. Rodrigo Paz había intentado capitalizar políticamente esta demanda al oficializar el inicio de la fase técnica en territorio cruceño. Sin embargo, la falta de una hoja de ruta clara por parte del Viceministerio ha reavivado el fantasma del centralismo en un momento donde el Gobierno central enfrenta múltiples frentes críticos.





