Este lunes, la dirigencia del transporte sindicalizado de Oruro rompió el diálogo con el Gobierno Nacional y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) al no obtener garantías para el abastecimiento total de gasolina especial en todas las estaciones del departamento.
El dirigente Lucio Méndez confirmó que el paro indefinido y los bloqueos de vías se mantienen invariables, mientras el sector de transporte pesado internacional y la Central Obrera Departamental (COD) anunciaron su incorporación a las movilizaciones, incrementando la presión sobre el Ejecutivo.
La reunión, celebrada en instalaciones de YPFB-Oruro, terminó de forma abrupta cuando los choferes calificaron de «insuficiente» la oferta oficial.
El vicepresidente de Operaciones de la estatal, Sebastián Daroca, propuso iniciar la distribución de gasolina especial en ocho estaciones habilitadas y conformar una comisión técnica de seguimiento. Sin embargo, los movilizados exigieron el retiro inmediato de todo el combustible que consideran de «baja calidad» antes de aceptar cualquier nuevo cargamento. “No aceptamos parches; queremos ver el combustible al 100% en todos los surtidores, de lo contrario, la medida no se levanta”, sentenció Méndez al abandonar el recinto.
La situación tiende a agravarse con la advertencia de que la protesta «crecerá como una bola de nieve». La adhesión del transporte pesado internacional pone en riesgo el comercio exterior boliviano, ya que Oruro es el nodo logístico clave hacia los puertos del Pacífico. A pesar de la ruptura, YPFB aseguró que mantiene las puertas abiertas para retomar las conversaciones, aunque los manifestantes condicionaron cualquier retorno a la mesa de negociación a la existencia de soluciones fácticas y no solo propuestas de comisiones.





