La Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin) decidió romper el diálogo con el Gobierno nacional ante la inasistencia del presidente Rodrigo Paz y la llegada «a cuentagotas» de sus ministros a la reunión previamente coordinada en la sede de Gobierno.
El ejecutivo de Fencomin, Richard Caricari, calificó el hecho como una «humillación» y declaró al sector en estado de emergencia, advirtiendo que las bases determinarán en asambleas nacionales el inicio de movilizaciones que podrían bloquear los principales ejes económicos de Bolivia.
El malestar de los cooperativistas mineros se centra en la falta de respuestas estructurales a la crisis de hidrocarburos. Según los dirigentes, el desabastecimiento de diésel y gasolina ha paralizado gran parte de la producción minera, afectando la generación de empleo y divisas.
Además de los carburantes, el pliego petitorio incluye el libre acceso a material explosivo y el cese de lo que consideran una injerencia en la institucionalidad cooperativista. «Que se atengan a las consecuencias», sentenció Caricari, señalando que han enviado múltiples notas de atención que han sido ignoradas «de forma sistemática» por el Ejecutivo.
La crítica subió de tono con la intervención del presidente de Fedecomin Potosí, Óscar Chavarría, quien tildó de «incapaces» tanto al presidente Paz como a su gabinete, con ataques directos al Ministro de Defensa, Marcelo Salinas. Chavarría recordó el peso político del sector minero en la historia reciente del país y advirtió que no dudarán en paralizar las rutas nacionales si no se convoca a un encuentro directo con el primer mandatario.
«No vamos a esperar su regalada gana», afirmó el dirigente potosino, subrayando que la paciencia del sector se ha agotado ante la falta de resultados.





