El viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, refutó hoy la noción de que el Trópico de Cochabamba sea una “tierra de nadie”. Sin embargo, admitió que la presencia del Estado en la región es precaria debido a la influencia de lo que él describió como “gobiernos paralelos” que operan con tácticas de coerción y extorsión.
En una entrevista con Bolivia TV, Aguilera explicó que estas estructuras de poder local, sustentadas por sindicatos cocaleros y liderazgos políticos, limitan la capacidad de acción de las fuerzas del orden, en particular de la Policía Boliviana. Asimismo, la autoridad señaló al Chapare como un epicentro donde se ha consolidado una autonomía no oficial durante años.
Sin embargo, el viceministro sostuvo que, a pesar de la debilidad institucional, las autoridades han logrado desmantelar más de 300 laboratorios y centros de producción de cocaína en la zona. Este dato, según Aguilera, demuestra la magnitud de un “vacío de Estado” que el actual gobierno está intentando revertir.
En ese sentido, Aguilera advirtió sobre la grave situación del narcotráfico en la región, estimando que hasta el 90% de la hoja de coca producida en el Trópico podría estar siendo desviada a fines ilícitos, lo que ha provocado un “importante incremento de la violencia”.
Por último, lamentó que los gobiernos municipales locales «dificulten» la labor policial al negar infraestructura y condiciones logísticas básicas para que los agentes puedan operar.





