La Central Obrera Boliviana (COB) anunció este martes que no asistirá a la mesa de diálogo convocada por el Ministerio de Trabajo. El dirigente Mario Argollo manifestó que la organización ha decidido desconocer la representación del ministro Morales, acusándolo de arremeter contra el movimiento obrero mediante mentiras.
Ante este escenario de confrontación, la COB confirmó el inicio de movilizaciones escalonadas en todo el territorio nacional, exigiendo respuestas concretas a sus demandas y denunciando una política gubernamental de «revancha y discriminación» contra los trabajadores.
El rechazo de la COB se produce frente a una invitación formal del Ministerio de Trabajo para sostener una reunión el próximo viernes 8 de mayo a las 14.00, encuentro que, en esta ocasión, no contemplaba la participación del sector empresarial.
No obstante, la dirigencia obrera descartó cualquier acercamiento con el ministro Morales, sosteniendo que la autoridad ha perdido legitimidad ante sus bases. Además de las críticas personales hacia el titular de la cartera, la organización cuestionó la gestión general del Gobierno, señalando el incumplimiento de compromisos previos y la supuesta eliminación de espacios sindicales dentro de la estructura ministerial.
Entre los puntos de mayor fricción, la COB expresó su rechazo absoluto a posibles modificaciones de la Ley General del Trabajo y lanzó una advertencia directa sobre el costo de vida: no aceptarán nuevas alzas en los precios de los combustibles.
Según el «ente matriz de los trabajadores», la crisis económica actual ya recae con dureza sobre la población, por lo que han convocado a la unidad del sector para evitar mayores afectaciones a «sus derechos». La dirigencia concluyó que, de no existir una voluntad política real para atender su pliego de peticiones, el conflicto escalará hacia medidas de mayor presión, responsabilizando directamente al Gobierno por el desenlace de las movilizaciones.





