Luis Revilla juró este lunes como el nuevo gobernador del departamento de La Paz. Ante la inexistencia de una directiva electa en la Asamblea Legislativa Departamental (ALD), debido a la falta de mayorías claras, el juramento fue tomado por el presidente del comité ad hoc, Ramiro Edwin López (Patria-Sol).
Revilla, quien fue proclamado directamente por el Tribunal Supremo Electoral tras los resultados de los comicios, aprovechó su primer discurso para convocar a sus adversarios políticos a integrar sus mejores propuestas electorales en el plan de trabajo de los próximos cinco años, buscando destrabar la polarización en el ente deliberativo.
La ceremonia de posesión debió ser encabezada por el presidente de la ALD; sin embargo, la fragmentación de fuerzas impidió que la agrupación Patria-Sol lograra el control de la mesa directiva.
Ante este vacío de poder institucional, el comité ad hoc —instancia previa a la conformación oficial de la directiva— tuvo que asumir la responsabilidad de ministrar el juramento para evitar una acefalía en el Ejecutivo departamental. Este escenario refleja la fragilidad de la gobernabilidad que enfrentará Revilla en un hemiciclo donde ninguna sigla ostenta el control absoluto.
En sus primeras palabras como gobernador, Revilla enfatizó que su llamado a las fuerzas políticas es «honesto, sincero y sin condiciones». Asimismo, instó a los asambleístas de todas las bancadas a dejar de lado las diferencias de campaña para incorporar iniciativas valiosas que beneficien a los paceños. Esta estrategia de apertura busca legitimar un plan de trabajo quinquenal que nace bajo la presión de una Asamblea dividida y un contexto nacional de crisis económica e institucional.





