En medio de la pausa del feriado nacional, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Cochabamba confirmó hoy el primer caso de rabia humana en el departamento en lo que va del año. La paciente es una niña de siete años que lucha por su vida en una unidad de cuidados intensivos, tras haber sido atacada por su propia mascota el pasado mes de diciembre.
El caso ha encendido las alarmas sobre la efectividad de las campañas de vacunación canina y la vigilancia epidemiológica en las zonas urbanas de la ciudad.
Según el reporte del jefe de Epidemiología del Sedes, Rubén Castillo, la agresión ocurrió el 23 de diciembre de 2025. El animal, un perro de propiedad de la familia, había mostrado un comportamiento inusualmente agresivo semanas antes del ataque, una señal de alerta que lamentablemente no fue procesada a tiempo por el entorno familiar.
Ante la confirmación laboratorial, el Sedes ha activado de inmediato un protocolo de emergencia para evitar la propagación del virus. La intervención se divide en dos frentes:
- Protección a contactos directos: Cinco personas que convivieron con la menor (sus padres, dos hermanos y un tío) ya han sido incorporadas al esquema de vacunación post-exposición para neutralizar cualquier posible contagio.
- Vacunación en foco: Se ha ordenado una campaña de inmunización masiva en el barrio de la menor para crear un «anillo de seguridad» que impida que otros animales callejeros o domésticos porten el virus.
El Dr. Castillo enfatizó la importancia de la tenencia responsable y la notificación inmediata ante cualquier mordedura, sin importar si el animal es conocido o «de casa». «Es preocupante dar esta información. Necesitamos que la población entienda que una mascota sin vacuna es un riesgo mortal», señaló.
Este caso ocurre en un contexto donde el sistema de salud ya se encuentra bajo presión por el brote de influenza H3N2 y dengue que afecta al oriente y al trópico, sumando ahora una amenaza que se creía bajo control en el área urbana de Cochabamba.





