La expresidente Jeanine Áñez rompió el silencio este miércoles para lanzar un enérgico llamado a la estabilidad. A través de sus redes sociales, la exmandataria exhortó a la dirigencia política a demostrar «madurez» y «generosidad», anteponiendo los intereses de Bolivia a las ambiciones personales o coyunturales.
Áñez advirtió que sería un «error» asumir que la salida forzada del actual liderazgo resolverá los problemas estructurales del país, señalando que tales acciones solo abren espacios de incertidumbre que podrían ser aprovechados por los sectores que, a su juicio, llevaron a la economía boliviana al colapso.
El pronunciamiento de Áñez surge en un contexto crítico: la escasez de divisas, el conflicto por el combustible de mala calidad y las protestas sindicales que exigen incrementos salariales imposibles de cumplir para el erario público.
«Las actitudes mezquinas solo dificultan la búsqueda de soluciones», escribió la expresidenta, quien durante su propio mandato (2019-2020) enfrentó duros bloqueos de la COB y organizaciones afines.
Según la exjefa de Estado, el compromiso con el diálogo y el respeto a las reglas democráticas son las únicas herramientas válidas para transitar este «momento complejo» sin caer en manos de quienes pretenden capitalizar la crisis.
Áñez enfatizó que el país necesita hoy más que nunca responsabilidad y compromiso con la estabilidad institucional. Al referirse al «cambio abrupto de liderazgo», la exmandataria parece responder directamente al reciente pedido de la dirigencia cobista, que sugirió que el presidente Rodrigo Paz «dé un paso al costado».
Para Áñez, este tipo de narrativas no solo son irresponsables, sino que preparan el terreno para el retorno de figuras que ya dañaron la institucionalidad en el pasado, desviando la atención de las reformas necesarias para paliar la desaceleración económica.





