La Central Obrera Boliviana (COB) rechazó la convocatoria al diálogo tripartito lanzada por el Gobierno nacional. El secretario ejecutivo de la matriz sindical, Mario Argollo, confirmó que el sector no asistirá a la reunión programada para este miércoles, ratificando en su lugar la realización de un cabildo masivo para el 1 de mayo, donde se emitirá un «ultimátum» al Ejecutivo.
Además, la dirigencia cobista, que declaró «persona no grata» al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, fustigó la falta de respuestas al pliego petitorio y sugirió que, si el presidente Rodrigo Paz y su gabinete carecen de capacidad para gobernar, deben dar un paso al costado.
La respuesta de la COB surgió horas después de que el ministro de Trabajo, Edgar Morales, convocara a una mesa de negociación para las 14.00 del miércoles, con la participación de empresarios y los ministros de Gobierno y Economía.
Morales desestimó las amenazas sindicales, afirmando que la COB actúa ahora como un «partido político» y defendió la necesidad de evaluar la capacidad del sector privado antes de cualquier alza. Sin embargo, Argollo informó que el 80% del pliego petitorio recibió una respuesta negativa por parte del Estado, calificando la situación de «lamentable» y denunciando evasivas en los temas estructurales de la crisis.
El conflicto tiene su raíz en la negativa del ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, de aprobar un nuevo incremento salarial antes del viernes. Espinoza recordó que desde el 2 de enero ya rige un salario mínimo de Bs 3.300 (un alza del 20%) y cuestionó de dónde saldrían los fondos para una nueva subida sin afectar los presupuestos de salud y educación.
El ministro planteó que un incremento solo beneficiaría a una «élite laboral» del 7%, mientras que el 93% de los trabajadores informales quedarían desprotegidos. Ante este escenario, la COB ha decidido llevar la pugna a las calles, convirtiendo el Día del Trabajador en un escenario de confrontación política directa.





