El Gobierno nacional confirmó que no habrá un nuevo incremento salarial este 1 de mayo. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, descartó atender el pliego petitorio de la Central Obrera Boliviana (COB), bajo el argumento de que la actual gestión ya implementó un aumento del 20% vigente desde el 2 de enero, situando el salario mínimo nacional en Bs 3.300.
En su lugar, el Ejecutivo propuso formalmente una «agenda de trabajo» que arrancará el lunes 4 de mayo, enfocada en universalizar los derechos laborales para el 93% de la población que hoy carece de estabilidad, vacaciones o seguridad social.
Durante una conferencia de prensa, Espinoza fue enfático al señalar que el modelo de negociación exclusiva con la COB ha ignorado históricamente a la gran mayoría de los trabajadores bolivianos.
«Hoy día ser asalariado y tener beneficios es de unos pocos; es la élite laboral. La gran mayoría no tiene nada», disparó la autoridad, instando a la matriz sindical a reflexionar sobre la viabilidad financiera de sus demandas.
El ministro planteó una interrogante directa: para otorgar un nuevo incremento del 20%, el Estado tendría que elegir entre subir impuestos o recortar presupuestos de sectores críticos como salud, educación o la construcción de hospitales oncológicos.
La propuesta gubernamental consiste en la instalación de mesas técnicas permanentes de vivienda, salud, educación e infraestructura que no solo incluyan a los sindicatos, sino también a profesionales independientes, transportistas y al sector informal.
Espinoza destacó que, «en apenas seis meses de gestión», se han resuelto demandas que el anterior gobierno postergó por más de una década, plasmando estas soluciones en un documento de 50 páginas entregado a la dirigencia cobista.
«Si ellos son capaces de decir públicamente a quién le vamos a quitar para su incremento, nosotros veremos la posibilidad de avanzar», puntualizó.





