Juan Pablo Velasco asumió oficialmente el cargo de gobernador del departamento de Santa Cruz. En un discurso marcado por la honestidad frente a la crisis económica, Velasco delineó un panorama institucional crítico, revelando que recibe una administración con un déficit anual que supera los 500 millones de bolivianos, obras paralizadas y servicios de salud deficientes.
Pese al complejo escenario, la nueva autoridad apeló a la «fuerza y talento» de los cruceños, enfatizando que la recuperación del departamento está intrínsecamente ligada al bienestar de toda Bolivia: «Si a Santa Cruz le va bien, a Bolivia le va bien».
El plan de gestión de Velasco se centrará en la transparencia, la eficiencia y la generación de empleo mediante la atracción de inversiones. Ante la limitada disponibilidad de recursos económicos, el gobernador planteó soluciones innovadoras como el financiamiento externo, concesiones responsables y la implementación de bonos de carbono como nuevas fuentes de ingresos para el departamento.
«No prometo facilidad, prometo trabajo; no prometo rapidez, pero sí prometo dirección», sentenció la autoridad, quien solicitó a la ciudadanía tiempo y paciencia para corregir los errores heredados y construir una visión de futuro basada en la planificación.
En materia de seguridad ciudadana, Velasco aseguró que buscará una coordinación estrecha con el Gobierno nacional, aunque advirtió que será firme al exigir los recursos y condiciones que le corresponden a Santa Cruz. El gobernador cerró su intervención reafirmando que no se eligió a su equipo para tareas sencillas, sino para enfrentar la crisis y ordenar la casa.
Con el compromiso de no improvisar ni esconder los problemas, Velasco inició un mandato que busca devolverle al departamento el protagonismo económico y social que merece en el contexto nacional.





