El presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), David Espinoza Torrico, ha emitido hoy una grave advertencia sobre la situación económica del país, revelando que una política fiscal “irresponsable” dejó a Bolivia “al borde de una espiral hiperinflacionaria”, similar a la crisis de los años ochenta. La denuncia más inquietante es que seis toneladas de oro de las reservas nacionales se encuentran pignoradas (empeñadas) en media docena de bancos extranjeros.
En su primera conferencia de prensa, Espinoza presentó cuadros y auditorías preliminares que confirman un deterioro acelerado de las Reservas Internacionales Netas (RIN) y un uso intensivo del oro para financiar la liquidez estatal.
El titular del BCB informó que, si bien las RIN se recuperaron ligeramente a 3.167 millones de dólares (al 7 de noviembre de 2024), el saldo es “engañoso” ya que carece de divisas líquidas.
“El total de divisas cayó de 709 millones en 2022 a solo 166 millones en 2023 y hoy estamos cerca de 50 millones de dólares”, afirmó Espinoza. “Esto genera un estrés severo: las divisas son las que permiten cumplir obligaciones externas y sostener la estabilidad cambiaria”.
Espinoza denunció que la mayor parte del oro boliviano está depositado en bancos de Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, y no en bóvedas nacionales. Aunque la estabilidad aparente del oro se mantiene cerca del mínimo legal (22 toneladas), el Banco Central está revisando operaciones atípicas de 6,6 toneladas que fueron “ignoradas o utilizadas” sin claridad normativa.
Déficit Insostenible
El análisis fiscal fue igualmente crítico, señalando que Bolivia acumula 11 años consecutivos de déficit fiscal, un patrón calificado de “absolutamente irresponsable” que alcanzó los Bs 50 mil millones al cierre de la gestión del expresidente Arce.
“El país estuvo al borde de un proceso hiperinflacionario mayor al de los años 80”, advirtió. Al no poder financiarse en el exterior, el anterior Gobierno recurrió al Banco Central, elevando el financiamiento interno de Bs 14 mil millones a Bs 45 mil millones.
El presidente del BCB enfatizó que el Banco Central dejará de ser la “caja chica del Gobierno” y que la máxima prioridad es establecer un nuevo marco fiscal para recuperar las reservas internacionales, reducir el déficit y eliminar la dependencia del financiamiento del Tesoro para evitar la vulnerabilidad financiera.





