En un inicio de semana marcado por la inestabilidad financiera, el Banco Central de Bolivia (BCB) reportó un nuevo máximo histórico en el tipo de cambio referencial del dólar. La cotización alcanzó los 10,01 bolivianos para la compra y 9,80 bolivianos para la venta, superando todos los registros desde la implementación de este mecanismo en diciembre de 2025.
Este incremento responde a la iliquidez de divisas y a un mercado desequilibrado por la creciente incertidumbre económica y social que atraviesa el país. En una jornada atípica, el dólar oficial se situó incluso por encima del mercado paralelo, que cerró en Bs 9,88, reflejando una distorsión cambiaria impulsada principalmente por las operaciones del Banco Unión.
el volumen de transacciones durante la jornada ascendió a 40,5 millones de dólares, con una concentración notable en la banca estatal.
El Banco Unión acaparó el 42% de los movimientos con apenas siete transacciones, pagando una tasa de 9,99 bolivianos por dólar, lo que actuó como el principal disparador para el alza del índice referencial del BCB.
El fenómeno de un dólar oficial más costoso que el paralelo (Bs 9,88 para la venta) marca un hito poco habitual en la economía boliviana. Esta inversión de la brecha cambiaria ocurre en un momento de extrema fragilidad institucional, coincidiendo con la toma de posesión de las nuevas autoridades subnacionales y las advertencias del presidente Rodrigo Paz sobre un «sistema quebrado».
La presión sobre el boliviano se intensifica mientras los sectores productivos y el transporte pesado denuncian dificultades para acceder a la moneda extranjera necesaria para la importación de insumos y repuestos.





