Tras concluir el ciclo de elecciones consecutivas iniciado en 2024, el Órgano Electoral encara una etapa de transformación estructural. En ese sentido, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Gustavo Ávila, anunció que las tareas centrales de la institución hasta el año 2027 serán la conformación de un nuevo Padrón Electoral y la modificación integral de la Ley Electoral.
Durante el acto oficial de entrega de credenciales a las autoridades subnacionales electas, Ávila enfatizó que el sistema actual es una «herida abierta» que genera dudas políticas, por lo que se comprometió a gestionar un registro que incorpore tecnología de punta, mayor seguridad y un acceso más ágil para la ciudadanía, buscando cerrar definitivamente los cuestionamientos sobre la transparencia democrática.
El nuevo padrón electoral no solo busca modernizar la base de datos, sino también garantizar el empadronamiento de todos los bolivianos sin excepción.
Para financiar este proyecto, el TSE presentará una propuesta al Órgano Ejecutivo y coordinará con el Legislativo, además de buscar el respaldo de organismos multilaterales. Por otro lado, la reforma a la Ley Electoral responde a la necesidad de actualizar una normativa con más de 20 años de antigüedad que, según Ávila, fue diseñada para favorecer el monopolio de un solo partido. El proyecto de ley abordará temas críticos como la sustitución de candidaturas, las inhabilitaciones y la obligatoriedad de los debates electorales.
El proceso de socialización de esta nueva norma comenzará la próxima semana tras un encuentro nacional con los nueve tribunales departamentales. Ávila adelantó que se convocará a actores políticos, académicos, profesionales y medios de comunicación en un periodo de consulta que no debería exceder los 90 días.
Esta etapa de diálogo es vista como fundamental para legitimar las nuevas reglas de juego antes de que el documento ingrese formalmente a la Asamblea Legislativa, asegurando que el nuevo marco jurídico responda a la realidad plural del país.





