La escasez de combustibles que golpea a Bolivia escaló en las últimas horas con el inicio de bloqueos en Cochabamba desde la medianoche de este martes 14 de octubre. El transporte libre cumplió su advertencia y paralizó rutas troncales, mientras anuncia que, si el Gobierno no ofrece una respuesta inmediata, la medida podría extenderse a todo el país.
En Cochabamba
Desde las 00.00, choferes del Transporte Libre instalaron puntos de bloqueo en al menos seis sectores estratégicos: el Trópico, Sacaba, Colomi, el Valle Alto, el Valle Bajo y los accesos hacia la ciudad de Cochabamba. Además, está prevista una gran marcha que partirá esta mañana desde la Plaza de las Banderas y la Plaza San Sebastián, rumbo al centro urbano.
“Estamos cansados de hacer filas por días para conseguir combustible. Si no hay una solución hoy, vamos a seguir con los bloqueos hasta que el Gobierno nos escuche”, declaró Mario Ramos, dirigente nacional del Transporte Libre.
La organización instruyó a todas sus bases sumarse con el 100 % de participación, exigiendo el abastecimiento normal de carburantes, el fin del monopolio de UNIVIDA en el SOAT y la revisión del sistema de multas digitales con fotografías, al que califican como “arbitrario y poco transparente”.
Santa Cruz y otras regiones también en tensión
En Santa Cruz, la carretera que conecta con Warnes continúa bloqueada por vecinos y transportistas que reclaman por la falta de gasolina y diésel. Cisternas permanecen estacionadas por días a la espera de carga, mientras las filas en los surtidores alcanzan varias cuadras.
El malestar se replica en La Paz, Oruro y Potosí, donde también se registran extensas filas de vehículos y preocupación en sectores productivos y agrícolas que dependen del diésel para sus operaciones.
El agro y la industria alertan colapso
La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) advirtió que la falta de combustibles pone al sector en “terapia intensiva” y amenaza la seguridad alimentaria del país. “Sin combustible no hay siembra, no hay cosecha, no hay alimentos”, sostuvo su presidente, Klaus Frerking.
Por su parte, la Cámara Nacional de Industria (CNI) pidió al Gobierno actuar con transparencia e informar sobre la magnitud real de la crisis. “La falta de datos fidedignos está generando un clima de preocupación e inestabilidad que afecta la producción y la confianza”, señaló la entidad.
Postura del Gobierno y crisis en YPFB
Desde el Ejecutivo, el presidente Luis Arce volvió a atribuir el desabastecimiento a la falta de dólares y al bloqueo legislativo en la aprobación de créditos externos, mientras que el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, aseguró que el presupuesto en bolivianos para la compra de combustibles está garantizado.
Sin embargo, en las calles la escasez persiste y los surtidores continúan colapsados. El presidente de YPFB, Armin Dorgathen, admitió la semana pasada que no puede garantizar el abastecimiento inmediato y pidió “evitar las filas innecesarias”, lo que generó el efecto contrario.
A la crisis de provisión se suma la incertidumbre institucional: Dorgathen enfrenta una orden de aprehensión por presunto contrabando agravado, dejando a la estatal petrolera sin liderazgo claro en medio de la emergencia.
Riesgo de un conflicto nacional
Con los bloqueos ya activos en Cochabamba y el ultimátum del transporte a nivel nacional, la tensión social crece. Los choferes anuncian que si hasta el miércoles no hay una respuesta concreta, el paro se extenderá a todo el país, afectando el transporte urbano, interdepartamental y la distribución de alimentos.
A menos de un mes del cambio de gobierno, Bolivia atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años: una crisis energética que amenaza con paralizar el país y que, de no resolverse pronto, podría convertirse en el detonante de un nuevo conflicto social de gran alcance.
(14-10-2025)





