El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, denunció este lunes que las movilizaciones y bloqueos que asfixian al departamento de La Paz tienen un trasfondo estrictamente político y financiero. Oviedo reveló que dirigentes de zonas mineras como Colquiri han reportado intentos de movilización coercitiva impulsados desde el Trópico de Cochabamba, bastión de Evo Morales.
Según la autoridad, el objetivo de estas medidas de presión ya no radica en demandas sectoriales, sino en forzar la salida del presidente Rodrigo Paz, utilizando recursos económicos para «mover a la gente» y generar escenarios de enfrentamiento entre bolivianos.
Durante su intervención en la Casa Grande del Pueblo, el Ministro relató un contacto directo con un dirigente sindical cerca de las 6.30 de la mañana, quien le confirmó que la instrucción de bloquear no venía acompañada de un pliego petitorio, sino de la consigna de «que se caiga el Gobierno».
Oviedo lamentó que La Paz se haya transformado en un epicentro de conflictos y denunció que las prácticas de la «aristocracia sindical» están priorizando intereses de poder por encima del trabajo conjunto.
El giro en el discurso de los movilizados, que inicialmente exigían la abrogación de la Ley 1720 y combustible, confirma, según el Ejecutivo, una estrategia de desestabilización orquestada.
Pese al panorama de conflictividad, el titular de Gobierno destacó el surgimiento de una «conciencia ciudadana» en sectores estratégicos como el Distrito 7 de El Alto. Oviedo informó que los propios residentes de la zona se están articulando en comités vecinales para evitar bloqueos y enfrentar a los grupos políticos que intentan paralizar el distrito. Esta respuesta vecinal es vista por el Gobierno como una señal de hartazgo ante las medidas de presión que perjudican la economía popular.





