Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) confirmó este martes que las reservas probadas de gas natural se han desplomado hasta los 3,7 TCF (trillones de pies cúbicos). De mantenerse esta tendencia de declinación y ante la ausencia de nuevos descubrimientos de magnitud, el país se verá obligado a importar gas natural a partir del año 2031 para cubrir su propio mercado interno.
Los datos revelados por la estatal, durante la rendición pública de cuentas 2025, muestran un retroceso alarmante frente a las certificaciones de la última década. Mientras que en 2013 la firma GLJ Ltd. certificaba 10,1 TCF, las evaluaciones posteriores de Ryder Scott y Sproule evidenciaron una caída sostenida hasta llegar al mínimo actual. Este desplome de reservas tiene su correlato directo en la capacidad de producción: Bolivia pasó de generar 59 millones de metros cúbicos por día (MMmcd) en su pico de 2014, a escasos 31,6 MMmcd en los registros más recientes de 2026.
El vicepresidente de Operaciones de YPFB, Raúl Álvarez, fue contundente al señalar que el sector atraviesa una crisis de reposición debido a una década de negligencia exploratoria.
“Desde 2014 prácticamente no se ha hecho nada en materia de exploración; se dedicaron a explotar y no a explorar”, sentenció la funcionario.
Esta admisión de culpa institucional ocurre apenas un día después de que el presidente Rodrigo Paz posesionara a Claudia Cronembold como nueva presidenta de YPFB, quien ahora hereda el desafío titánico de revertir una curva de producción decreciente.
La advertencia de YPFB marca el fin de una era de bonanza basada en los recursos no renovables. Con el reloj corriendo hacia 2031, la administración de Paz deberá negociar nuevas leyes de hidrocarburos que resulten atractivas para las transnacionales.





